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Comunicado No. 5 del
Ejército de Liberación Nacional
de Bolivia.



A los mineros de Bolivia

Compañeros:

Una vez más corre la sangre proletaria un nuestras minas. En una explosión varias veces secular, se ha alternado la succión de la sangre esclava del minero con su derramamiento, cuando tanta injusticia produce el estallido de protesta; esa repetición cíclica no ha variado en el curso de centenares de años.

En los últimos tiempos, se rompió transitoriamente el ritmo y los obreros insurrectos fueron el factor fundamental del triunfo del 9 de Abril. Ese acontecimiento trajo la esperanza de que se abría un nuevo horizonte y de que, por fin, los obreros serían dueños de su proprio destino, pero la mecánica del mundo imperialista enseñó a los que quisieron ver, que en materia de revolución social no hay soluciones a medias; o se toma todo el poder o se pierde los avances logrados con tanto sacrificio y tanta sangre.

A las milicias armadas del proletariado minero, único factor de fuerza en la primera hora, se fueron agregando milicias de otros sectores de la clase obrera, de desclasados y de campesinos, cuyos integrantes no supieron ver la comunidad esencial de intereses y entraron en conflicto, manejados por la demagogia antipopular y, por fin, reapareció el ejército profesional, con piel de cordero y garras de lobo. Y ese ejército, pequeño y pretérito al principio, se transformó en el brazo armado contra el proletariado y en el cómplice más seguro del imperialismo; por eso le dieron el visto bueno al golpe de Estado castrense.

Ahora estamos recuperándonos de una derrota provocada por la repetición de errores tácticos de la clase obrera y preparando al país, pacientemente, para una revolución profunda que transforme de raíz el sistema.

No se debe insistir en tácticas falsas; heroicas, sí, pero estériles, que sumen en un baño de sangre al proletariado y raleen sus filas privándonos de sus más combativos elementos.

En largos meses de lucha, las guerrillas han convulsionado al país, le han producido gran cantidad de bajas al ejército y lo han desmoralizado, sin sufrir, casi, pérdidas; en una confrontación de pocas horas, ese mismo ejército queda dueño del campo y se pavonea sobre los cadáveres proletarios. De victoria a derrota va la diferencia entre la táctica justa y la errónea.

Compañero minero: no prestes nuevamente oídos a los falsos apóstoles de la lucha de masas, que interpretan ésta como un avance compacto y frontal del pueblo contra las armas opresoras. ! Aprendamos de la realidad! Contra las ametralladoras no valen los pechos heroicos, contras las modernas armas de demolición, no valen las barricadas, por bien construidas que estén. La lucha de masas de los países subdesarrollados, con gran base campesina y extensos territorios, debe desarrollarla una pequeña vanguardia móvil: la guerrilla asentada en el seno del pueblo; que irá adquierendo fuerza a costillas del ejército enemigo y capitalizará el fervor revolucionario de las masas hasta crear la situación revolucionaria en la que el poder estatal se derrumbará de un sólo golpe, bien asestado y en el momento oportuno.

Entiéndase bien; no llamamos a la inactividad total, sino recomendamos no comprometer fuerzas en acciones que no garanticen el éxito, pero la presión de las masas trabajadoras debe ejercerse continuamente contra el gobierno, pues ésta es una lucha de clases, sin frentes limitados. Donde quiera que esté un proletario, tiene la obligación de luchar en la medida de sus fuerzas contra el enemigo común.

Compañero minero: las guerrillas del E.L.N. te esperan con los brazos abiertos y te invitan a unirte a los trabajadores del subsuelo que están luchando a nuestro lado. Aquí reconstruiremos la alianza obrero campesina que fue rota por la demagogia antipopular; aquí convertiremos la derrota en triunfo y el llanto de la viudas proletarias en un himno de victoria. Te esperamos.

EJERCITO DE LIBERACION NACIONAL DE BOLIVIA



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Ultima actualización: 4 de julio de 1999.